viernes, 13 de mayo de 2016



EL ESPÍRITU CIENTÍFICO

“El conocimiento de lo real es una luz 
que siempre proyecta alguna sombra" Bachelard.

El presente ensayo pretende exponer lo más fidedignamente los aportes de Gastón Bachelard, filósofo francés del siglo XX, al área de la teoría del conocimiento, así como extraer lo más relevante de las ideas expuestas por los estudiantes, con el propósito de construir academia a través de contribuciones acerca de las diferencias sustanciales entre el conocimiento vulgar y el conocimiento científico, etapa primordial para continuar con el itinerario de la epistemología. 

En estas condiciones, partimos de un contexto histórico agitado socialmente por las guerras de escala mundial, pero a su vez enriquecido con un avance científico y filosófico por ilustres pensadores, tales como Sartre, Freud, Heidegger, Foucault, Habermas, entre otros, y nuevas corrientes del pensamiento, verbigracia la fenomenología, el positivismo jurídico o el psicoanálisis. Un escenario ideal para el desenvolvimiento de la epistemología como una herramienta que esclareciera el sórdido entorno en que se encontraba la razón humana. 

Gastón Bachelard, además de otros planteamientos, procuró encontrar cuáles eran los obstáculos que invadían al individuo durante el proceso de aprendizaje con el objeto de proporcionar a la teoría del conocimiento herramientas para una correcta metodología científica. Así pues, Bachelard reputa nocivas ciertos prejuicios o pre-conceptos que inhiben al sujeto aprehender inmaculadamente las características que exterioriza los objetos. Dichos muros u óbices deben ser derruidos y reconstruidos con nuevos conocimientos que estén a la vanguardia de la época y desprovistos de emociones humanas o retrógrados legados culturales. De este modo, se consagran unos obstáculos epistemológicos internos que nos nublan en nuestra interacción con la realidad, los cuáles expondremos brevemente. El primero, se denomina la experiencia básica , consistente en informaciones que contiene nuestro intelecto desde los primeros años, paradigmas casi inexpugnables, que contaminan cualquier fresco o moderno conocimientos adquirido. En segundo lugar, está el conocimiento general, un conjunto de saberes, obtenidos en nuestro ambiente social, que nunca han sido puestos a prueba por el sujeto y se consideran per se acertados con la realidad. En un tercer estadio, hallamos el obstáculo verbal, esto es, conceptos errados que son transmitidos mediante el uso de las palabras y perjudican la objetividad de las personas. Posteriormente, se presenta el conocimiento unitario y pragmático, es decir, el errático hábito de unificar nociones o ideas con el fin de mejorar su entendimiento aunado a la búsqueda de un aspecto útil o en su defecto desecharlo. Como quinto obstáculo está el sustancialista o realista, como la falta de indagación o deconstrucción de los objetos, en otros términos, descubrir sus cualidades ocultas. Otros tres impedimentos son el libido, el animista y el digestivo, como problemas que afectan la priorización del sujeto en el transcurso del aprendizaje, debido a circunstancias que lo cautivan, como el sexo, la vida o la alimentación. Por último hallamos la equívoca concepción de que el conocimiento cuantitativo es más veraz que el cualitativo, prefiriendo el uso de aquel y no de éste.  

Los obstáculo anteriormente descritos reflejan una vivencia que todos los seres humanos padecemos en nuestro diario vivir. Cada momento de la existencia es una oportunidad para la adquisición del saber que expone el mundo exterior y a causa de obstrucciones epistemológicas no son aprovechados en su máximo esplendor. Acertada y valiosísima contribución que Bachelard suministra, puesto que el primer paso para salir de un error, es reconocer su existencia. En este orden de ideas, es deber del amante del conocimiento proyectar sus capacidades cognitivas despojadas de las trabas expuestas precedentemente. 

Consolidar el espíritu científico que aguarda en el interior de los humanos es la intención del filósofo en estudio, y en consecuencia transformar el conocimiento vulgar por uno científico que apunte a un resultado más cercano a la verdad. En este punto, hacemos el enlace con las opiniones de los compañeros relacionados con la construcción de la verdad y la clasificación en conocimiento subjetivo u objetivo con un enfoque diferencial. Dentro del debate grupal se concluyó que la “verdad”, definida por Hussel como “la concordancia del contenido del pensamiento con el objeto" es el producto de un dinamismo entre el sujeto cognoscente y el objeto cognoscible y la aplicación de los sentidos y la razón como instrumentos indispensable para la consecución de sus particularidades extrínsecas e intrínsecas. Y el derrotero adecuado para llegar a este resultado es el empleo de un método científico que produzca información objetiva, verificable, sistemática y racional. Entretanto, se desecha el conocimiento vulgar u opiniones personales como la vía para la constitución de la verdad. Por otro lado, discutimos la naturaleza de los conocimientos, es decir, si respondían a un carácter subjetivo u objetivo. En este ítem, se expuso que la doxa u opinión es fruto de un análisis que partía del sujeto, esto es, del individuo y su pensamiento como ambiente donde se produce el conocimiento. En su defecto, era el conocimiento científico el único capacitado para identificar las propiedades de los fenómenos naturales y sociales que nos circundan, dándole prevalencia a la posición del objeto y suprimiendo los prejuicios, miramientos morales u obstáculos epistemológicos que eventualmente entorpezcan el proceso de aprehensión.

En conclusión, la propuesta de Bachelard de atisbar cuáles son los impedimentos para el normal flujo del aprendizaje diario es un complemento íntegro para el uso asiduo del conocimiento científico en los entornos académicos. Finalmente, expresamos nuestra satisfacción por el enriquecedor ejercicio que representa este ensayo, pues pone a prueba las aptitudes de redacción, síntesis y de crítica que ulteriormente serán provechosas para el menester de un filósofo. 
                     

No hay comentarios:

Publicar un comentario